CATHOLIC.NET

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Catholic.net fue fundado en 1995 por James Mullholland como el acceso directo a las realidades eclesiales que fueron surgiendo en la Internet, convirtiéndose en el primer portal católico de la red,

En el año 2000, en unión con la Agencia de Noticias Zenit y varios organismos de la Iglesia, surge la versión en español de Catholic.net como miembro de la RIIAL (Red Informática de la Iglesia en América Latina), con el objetivo de llevar a todos los rincones de la tierra el mensaje de Jesucristo, la respuesta a los interrogantes del hombre y la solución a los problemas del mundo, brindando a los visitantes información veraz y completa, una formación profunda y orientación personalizada en cualquier tema relacionado con la Religión Católica y la vida diaria.

Actualmente Catholic.net cuenta con una base documental de más de 50,000 artículos distribuidos en 13 Secciones, 18 Comunidades y numerosas Alianzas con otros sitios católicos. Nuestras visitas ascienden a más de tres millones cada mes y nuestras listas de correos llegan a más de un millón de direcciones de usuarios suscritos.

Es así como Catholic.net ha logrado unir los esfuerzos evangelizadores de todos los carismas de la Iglesia, convirtiéndose en punto de referencia doctrinal y moral por su fidelidad al Magisterio y en un lugar de encuentro, en el cual los católicos pueden compartir conocimientos, dudas y experiencias, desarrollar sus capacidades y potenciar sus inquietudes apostólicas.

 

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CARTA DE LA VIRGEN MARIA A SUS HIJOS

 

 

CARTA DE LA VIRGEN MARI A SUS HIJOS

  Estoy al lado de la Cruz, y desde allí recurro a tu soledad. Tu, que tantas veces me miraste sin verme y me oíste sin escucharme. A Ti, que tantas veces, te distanciaste de las huellas que dejé en el mundo para que no te pierdas. A Ti, que no siempre crees que estoy a tu lado, porque que me buscas sin hallarme y pierdes la fe de encontrarme. A Ti, que piensas que soy sólo un recuerdo y no llegas a comprender que estoy viva. En el principio de tu vida estaba yo, y lo estaré al final de tu vida, porque mi tema preferido es el AMOR. Esa fue mi razón para vivir y para morir. Fui elegida la Madre del Amor. Fui libre hasta el final, como quiero que lo seas tu. Tuve un ideal claro y lo defendí con mi instinto maternal, luchando contra el dolor y la impotencia. Soy maestra y servidora, fiel al mandato que el Señor me dio. Soy sensible a la amistad y espero que tu alma, me regale ese lazo profundo de intimidad. Estoy segura que en tu corazón, tienes un tesoro escondido hijo mio: no tengas miedo de mostrarlo. Te encontrarás a ti mismo y te sorprenderás cuando descubras cuánto tienes aún para dar. ¡Cómo espero verte crecer humanamente: leer a través de la transparencia de tu mirada las necesidades de los otros; descubrir la alegría en todo lo que encares. En definitiva, no verte arrepentido de haberte abandonado al Amor, con las lágrimas y el dolor que eso implica, con la soledad y la renuncia que conlleva, con la incomprensión y la desatención de los más cercanos!.

Recuerda que yo permanezco casi sola frente a la Cruz que tiene a mi Hijo, y que desde ahí, no sé ni cómo ni por qué, aún con mi propia debilidad, recobro fuerzas, y voy en busca de los que el me encomendo. Por eso, cada vez que sientes que aflojas en tu perseverancia, búscame. Cada vez que te sientas cansado, háblame, cuéntamelo. Cada vez que te creas poca cosa, no te olvides que el Señor me eligió por mi pequeñez y honró mi sencillez. No te canses de pedirme, que yo no me cansaré de darte. No te canses de seguirme, que yo no me cansaré de acompañarte. Nunca te dejaré solo. Y recuerda que como alguna vez le dije a Juan, a ti también te digo: Aquí me tienes a tu lado.

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PENTECOSTES (LA VENIDA DE ESPIRITU SANTO)

Celebración: Domingo, 23 May, 2010

Inicio de la Iglesia Católica, fiesta que se celebra 50 días después de la Pascua,.

La Venida del Espíritu Santo

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Había en Jerusalén hombres piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor al oírles hablar a cada uno en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: ¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa? Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene, forasteros romanos, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos les oímos hablar en nuestra lengua las maravillas de Dios. Todos estaban estupefactos y perplejos y se decían unos a otros ¿Qué significa esto? Otros en cambio decían riéndose ¡Están llenos de mosto! Entonces Pedro, presentándose con los Once, levantó su voz y les dijo: Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras… Hch 2,1-14

  • Cristo mandó al Espíritu Santo para ayudarnos a asimilar su doctrina y darnos la fuerza para cumplirla.
  • Debemos colaborar con el Espíritu Santo aceptando su Luz y su Fuerza.

1. El Espíritu Santo nos ayuda a asimilar la doctrina de Cristo. La misión de Cristo y del Espíritu Santo se realiza en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo. Esta misión conjunta asocia desde ahora a los fieles de Cristo en su comunión con el Padre en el Espíritu Santo: el Espíritu Santo prepara a los hombres, los previene por su gracia, para atraerlos hacia Cristo. Les manifiesta al Señor resucitado, les recuerda su palabra y abre su mente para entender su muerte y resurrección. (Catecismo, n.737). Con frecuencia notamos que tenemos ideas claras sobre la doctrina católica. Si nos hicieran un examen, probablemente sacaríamos una buena nota. Pero una cosa es saber algo y otra es vivirla. Necesitamos una ayuda especial para poder ir formando nuestra conciencia moral, y esta ayuda viene del Espíritu Santo. En realidad, el verdadero artífice de una conciencia bien formada es el Espíritu Santo: es Él quien, por un lado, señala la voluntad de Dios como norma suprema de comportamiento, y por otro, derramando en el alma las tres virtudes teologales y los dones, suscita en el corazón del hombre la íntima aspiración a la voluntad divina hasta hacer de ella su alimento. Con mucha frecuencia no vemos claramente el por qué la Iglesia nos exige ciertos comportamientos morales. En estas ocasiones tenemos que echar mano de una ayuda superior, la del Espíritu Santo. El puede doblar nuestro  juicio para hacerlo coincidir con el de Dios.

2. El Espíritu Santo nos da la fuerza necesaria para vivir nuestros compromisos bautismales. La vida cristiana es una opción que debemos renovar todos los días. Dios nos deja libres. En cualquier momento cabe la posibilidad de echarnos atrás, de quedarnos indiferentes, de ser unos cristianos  “domesticados” como ciertos animales que sólo sirven para adornar el hogar, pero que ya no son agresivos porque están domados. También la conciencia se puede domesticar y recortar a una medida cómoda. Una conciencia para andar por casa, es una conciencia mansa, que nos presenta los grandes principios morales suavizados, que nos ahorra sobresaltos, remordimientos y angustias. Ante las faltas, sabe encontrar justificantes y lenitivos: ‘estás muy cansado’, ‘todos lo hacen’, ‘obraste con recta intención, lo hiciste por un fin bueno’, ‘es de sentido común’.

3. El Espíritu Santo no deja de venir a nosotros  constantemente Experimentamos muchas venidas del Espíritu Santo durante nuestra vida. Las más fuertes son cuando recibimos los sacramentos. Por medio de cada sacramento el “artífice de nuestra santificación”, el Espíritu Santo, va acabando su gran obra en nosotros, nuestra transformación en Cristo. Además de estas venidas sacramentales del Espíritu Santo, hay otras que son menos espectaculares, pero no por eso pierden importancia: su influencia sobre nuestra conciencia moral. Para el alma en estado de gracia, la voz de la conciencia viene a ser la voz del Espíritu Santo, que ante ella se hace portador del querer del Padre celestial. Nuestra vida debería ser un constante diálogo con el Espíritu Santo. Es imposible vivir la vida cristiana, cumplir con el principio y fundamento… sin esta colaboración con el divino Huésped del alma, el Espíritu Santo.

Origen de la fiesta

Los judíos celebraban una fiesta para dar gracias por las cosechas, 50 días después de la pascua. De ahí viene el nombre de Pentecostés. Luego, el sentido de la celebración cambió por el dar gracias por la Ley entregada a Moisés.

En esta fiesta recordaban el día en que Moisés subió al Monte Sinaí y recibió las tablas de la Ley y le enseñó al pueblo de Israel lo que Dios quería de ellos. Celebraban así, la alianza del Antiguo Testamento que el pueblo estableció con Dios: ellos se comprometieron a vivir según sus mandamientos y Dios se comprometió a estar con ellos siempre.

La gente venía de muchos lugares al Templo de Jerusalén, a celebrar la fiesta de Pentecostés.

En el marco de esta fiesta judía es donde surge nuestra fiesta cristiana de Pentecostés.

La Promesa del Espíritu Santo

Durante la Última Cena, Jesús les promete a sus apóstoles: “Mi Padre os dará otro Abogado, que estará con vosotros para siempre: el espíritu de Verdad” (San Juan 14, 16-17).

Más adelante les dice: “Les he dicho estas cosas mientras estoy con ustedes; pero el Abogado, El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, ése les enseñará todo y traerá a la memoria todo lo que yo les he dicho.” (San Juan 14, 25-26).

Al terminar la cena, les vuelve a hacer la misma promesa: “Les conviene que yo me vaya, pues al irme vendrá el Abogado,… muchas cosas tengo todavía que decirles, pero no se las diré ahora. Cuando venga Aquél, el Espíritu de Verdad, os guiará hasta la verdad completa,… y os comunicará las cosas que están por venir” (San Juan 16, 7-14).

En el calendario del Año Litúrgico, después de la fiesta de la Ascensión, a los cincuenta días de la Resurrección de Jesús, celebramos la fiesta de Pentecostés.

Explicación de la fiesta:

Después de la Ascensión de Jesús, se encontraban reunidos los apóstoles con la Madre de Jesús. Era el día de la fiesta de Pentecostés. Tenían miedo de salir a predicar. Repentinamente, se escuchó un fuerte viento y pequeñas lenguas de fuego se posaron sobre cada uno de ellos.

Quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas desconocidas.

En esos días, había muchos extranjeros y visitantes en Jerusalén, que venían de todas partes del mundo a celebrar la fiesta de Pentecostés judía. Cada uno oía hablar a los apóstoles en su propio idioma y entendían a la perfección lo que ellos hablaban.

Todos ellos, desde ese día, ya no tuvieron miedo y salieron a predicar a todo el mundo las enseñanzas de Jesús. El Espíritu Santo les dio fuerzas para la gran misión que tenían que cumplir: Llevar la palabra de Jesús a todas las naciones, y bautizar a todos los hombres en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Es este día cuando comenzó a existir la Iglesia como tal.

¿Quién es el Espírtu Santo?

El Espíritu Santo es Dios, es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia nos enseña que el Espíritu Santo es el amor que existe entre el Padre y el Hijo. Este amor es tan grande y tan perfecto que forma una tercera persona. El Espíritu Santo llena nuestras almas en el Bautismo y después, de manera perfecta, en la Confirmación. Con el amor divino de Dios dentro de nosotros, somos capaces de amar a Dios y al prójimo. El Espíritu Santo nos ayuda a cumplir nuestro compromiso de vida con Jesús.

Señales del Espíritu Santo:

El viento, el fuego, la paloma.

Estos símbolos nos revelan los poderes que el Espíritu Santo nos da: El viento es una fuerza invisible pero real. Así es el Espíritu Santo. El fuego es un elemento que limpia. Por ejemplo, se prende fuego al terreno para quitarle las malas hierbas y poder sembrar buenas semillas. En los laboratorios médicos para purificar a los instrumentos se les prende fuego.

El Espíritu Santo es una fuerza invisible y poderosa que habita en nosotros y nos purifica de nuestro egoísmo para dejar paso al amor.

Nombres del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo ha recibido varios nombres a lo largo del nuevo Testamento: el Espíritu de verdad, el Abogado, el Paráclito, el Consolador, el Santificador.

Misión del Espíritu Santo:

  1. El Espíritu Santo es santificador: Para que el Espíritu Santo logre cumplir con su función, necesitamos entregarnos totalmente a Él y dejarnos conducir dócilmente por sus inspiraciones para que pueda perfeccionarnos y crecer todos los días en la santidad.
  2. El Espíritu Santo mora en nosotros: En San Juan 14, 16, encontramos la siguiente frase: “Yo rogaré al Padre y les dará otro abogado que estará con ustedes para siempre”. También, en I Corintios 3. 16 dice: “¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en ustedes?”. Es por esta razón que debemos respetar nuestro cuerpo y nuestra alma. Está en nosotros para obrar porque es “dador de vida” y es el amor. Esta aceptación está condicionada a nuestra aceptación y libre colaboración. Si nos entregamos a su acción amorosa y santificadora, hará maravillas en nosotros.
  3. El Espíritu Santo ora en nosotros: Necesitamos de un gran silencio interior y de una profunda pobreza espiritual para pedir que ore en nosotros el Espíritu Santo. Dejar que Dios ore en nosotros siendo dóciles al Espíritu. Dios interviene para bien de los que le aman.
  4. El Espíritu Santo nos lleva a la verdad plena, nos fortalece para que podamos ser testigos del Señor, nos muestra la maravillosa riqueza del mensaje cristiano, nos llena de amor, de paz, de gozo, de fe y de creciente esperanza.

El Espíritu Santo y la Iglesia:

Desde la fundación de la Iglesia el día de Pentecostés, el Espíritu Santo es quien la construye, anima y santifica, le da vida y unidad y la enriquece con sus dones.
El Espíritu Santo sigue trabajando en la Iglesia de muchas maneras distintas, inspirando, motivando e impulsando a los cristianos, en forma individual o como Iglesia entera, al proclamar la Buena Nueva de Jesús.
Por ejemplo, puede inspirar al Papa a dar un mensaje importante a la humanidad; inspirar al obispo de una diócesis para promover un apostolado; etc.

El Espíritu Santo asiste especialmente al representante de Cristo en la Tierra, el Papa, para que guíe rectamente a la Iglesia y cumpla su labor de pastor del rebaño de Jesucristo.
El Espíritu Santo construye, santifica y da vida y unidad a la Iglesia.
El Espíritu Santo tiene el poder de animarnos y santificarnos y lograr en nosotros actos que, por nosotros, no realizaríamos. Esto lo hace a través de sus siete dones.

Los siete dones del Espíritu Santo:

Estos dones son regalos de Dios y sólo con nuestro esfuerzo no podemos hacer que crezcan o se desarrollen. Necesitan de la acción directa del Espíritu Santo para poder actuar con ellos.

  1. SABIDURÍA: Nos permite entender, experimentar y saborear las cosas divinas, para poder juzgarlas rectamente.
  2. ENTENDIMIENTO: Por él, nuestra inteligencia se hace apta para entender intuitivamente las verdades reveladas y las naturales de acuerdo al fin sobrenatural que tienen. Nos ayuda a entender el por qué de las cosas que nos manda Dios.
  3. CIENCIA: Hace capaz a nuestra inteligencia de juzgar rectamente las cosas creadas de acuerdo con su fin sobrenatural. Nos ayuda a pensar bien y a entender con fe las cosas del mundo.
  4. CONSEJO: Permite que el alma intuya rectamente lo que debe de hacer en una circunstancia determinada. Nos ayuda a ser buenos consejeros de los demás, guiándolos por el camino del bien.
  5. FORTALEZA: Fortalece al alma para practicar toda clase de virtudes heroicas con invencible confianza en superar los mayores peligros o dificultades que puedan surgir. Nos ayuda a no caer en las tentaciones que nos ponga el demonio.
  6. PIEDAD: Es un regalo que le da Dios al alma para ayudarle a amar a Dios como Padre y a los hombres como hermanos, ayudándolos y respetándolos.
  7. TEMOR DE DIOS: Le da al alma la docilidad para apartarse del pecado por temor a disgustar a Dios que es su supremo bien. Nos ayuda a respetar a Dios, a darle su lugar como la persona más importante y buena del mundo, a nunca decir nada contra Él.

Oración al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor; envía Señor tu Espíritu Creador y se renovará la faz de la tierra.
OH Dios, que quisiste ilustrar los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que, guiados por este mismo Espíritu, obremos rectamente y gocemos de tu consuelo.
Por Jesucristo, nuestro Señor
Amén.

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FELICIDADES A LAS MAMAS Y MAMITA MARIA

En este 10 de mayo 2010 estaremos celebrando el Día de las Madres y no queremos perder esta gran oportunidad para decirle a cada una de ellas: FELICIDADES MAMA Y MAMITA MARIA…
…Porque aceptaste ser mamá en un tiempo en que todos te decían que no lo fueras; que los hijos son una molestia; que tenías derecho a vivir tu vida; que no trajeras a sufrir a un ser más; que estabas demasiado joven o demasiado vieja; que tenías ya otros hijos y que había que tener menos para darles más o que no tenías ningún hijo, pero que más adelante podrías tener otro cuando fueras más madura.…Porque aceptaste ser mamá a pesar de que tu pareja no se hizo responsable y te sentenció a ser madre soltera; a pesar de tu vergüenza y tu miedo ante tus padres; porque rechazaste a la serpiente que te indicó a dónde podías ir para matar a tu hijo con seguridad; porque enfrentaste valientemente la curiosidad malsana y las risas burlonas de los que se dicen tus amigos; porque aceptaste ser padre y madre para tu hijo; porque tuviste que dejar de ser niña para comenzar a ser mujer y cambiaste la escuela por el trabajo.

…Porque aceptaste ser mamá en estos tiempos tan difíciles en los que ya casi no se puede tener el lujo de ser madre de tiempo completo. Porque trabajas para ayudar a los gastos del hogar y todavía te das tiempo para hacer el quehacer, para llevar a los niños a la escuela, para llevarlos al médico y hasta para llevarlos a pasear.


…Porque aceptaste ser mamá a pesar de lo difícil que es educar a un hijo, sobre todo cuando el ambiente voltea a tus hijos contra ti y hace de cada uno de ellos un enemigo que ya no obedece, que cuestiona todo, que critica, que amenaza y chantajea a pesar de que lo amas y estás dando tu vida por él.


…Porque aceptaste ser mamá y te exiges ser tierna con tus hijos, tener tiempo para escucharlos y modo para corregirlos. Porque lamentas a solas tu mal carácter, tus gritos y tus golpes, y haces el propósito de ser mejor. Porque te desvelas esperando al hijo ausente y sales a la calle para vigilar los juegos de tus pequeños, porque tratas de conocer a sus amistades, con quién van y con quién vienen. Porque sufres con el hijo que sufre y porque amas más al que más lo necesita. Porque vives la vida de tus hijos y eres feliz si ellos lo son o te entristeces si ellos se entristecen. Porque te interesa su vivir aunque ellos te cantan a cada instante “muy mi vida, no te metas”.…Porque aceptaste ser mamá y, desde que lo eres, creciste en tu amistad con Dios y lo buscas y lo importunas a cada instante, pidiendo nunca por ti y siempre por tus hijos. Por tu oración a flor de labios y de todo corazón.

…Porque aceptaste ser mamá y te apropiaste de tus hijos, porque son más tuyos que de nadie, sangre tuya y carne tuya, vida de tu misma vida; pero que sabes desprenderte de ellos por su bien, a pesar de que tu corazón se parte. Porque sabes hacerte presente cuando haces falta y hacerte invisible cuando estorbas. Porque todo lo das sin esperar nada… o casi nada, quizás tan sólo un filial beso de carrera que para tu hijo ni importancia tiene y que para ti es vital como el aire que respiras. Porque extiendes tu amor de madre a aquellos que tus hijos aman y los haces tan tus hijos como si también los hubieras engendrado. Porque amas el fruto de los que amas y te vuelves dos veces madre con los nietos y les das todo el amor que a tu hijos diste, y vuelves a vivir y a ser de nuevo madre.

…Porque aceptaste ser mamá, esa vocación puesta en ti naturalmente, porque hiciste caso a su voz que te exigía a pesar del sufrimiento y de la pena. Porque quisiste ser madre renunciando a ti misma para darte plena y en ese amor realizarte toda tú. Toda tú, mujer plena.


Pensamientos para el Día de la Madre

Tus brazos siempre se abrían cuando quería un abrazo. Tu corazón comprendía cuándo necesitaba una amiga. Tus ojos tiernos se endurecían cuando me hacía falta una lección. Tu fuerza y tu amor me guiaron y me dieron alas para volar.

Eres la única persona del mundo, que siempre está de forma incondicional. Si te rechazo, me perdonas. Si me equivoco, me acoges. Si los demás no pueden conmigo, me abres una puerta. Si estoy feliz, celebras conmigo. Si estoy triste, no sonríes hasta que me haces reír. Eres mi amiga incondicional.

Una madre es capaz de dar todo sin recibir nada. De querer con todo su corazón sin esperar nada a cambio.Una madre sigue teniendo confianza en sus hijos cuando todos los demás la han perdido.

Mi madre encuentra la felicidad cuando yo la encuentro. Cuando yo vivo algo hermoso, lo vive a través de mi experiencia. Mi madre reza por mí, incluso cuando yo sólo rezo por mi mismo. Mi madre me daría el mundo entero si fuese capaz. Gracias Mamá.

Madre:

M: Por la Maternidad, el regalo de cualquier mujer y la salvación de cualquier hijo
A: Por el Amor de una madre. Insuperable.
D: Por el Deber, que ella siente, y que pone por delante de su propia felicidad. Y por la Dedicación hacia sus hijos.
R: Por ser la Reina de su familia, aunque no se lo mostremos.
E: Porque es Especial. Por su amor, por su entrega y por la forma en la que intenta mantener unida a toda su familia.

El amor de una madre es el combustible que hace que un ser humano logre lo imposible.

Entre los angeles del cielo, mi madre vino a la tierra y nueve meses en su vientre me cargó y con dolor en las entrañas ella me dio a luz. Y con ternura sabiamente ella me alimentó y en mis noches de temperaturas porque alguna enfermedad me agobiaba, con mucho esmero y abnegación ella me cuidó, por eso vengo a darte gracias por el dolor que sufriste al tenerme, por la compasión y el amor que me brindaste durante mi infancia y mi adolescencia, y aunque hoy la tengo ausente por eso me hago presente para con toda fuerza gritar:¡Que linda es mi madre! Siempre la llevo en el corazón.

FELICIDADES MAMITA MARIA Y A TODAS LAS MAMAS.
ESTA CANCION DE TATIANA Y TIMBIRICHE ME HIZO LLORAR….QUE HERMOSA.
NO TODAS LAS MAMAS DEL MUNDO SON PERFECTAS, PERO TODAS ELLAS SE MERECEN EL AMOR DE HIJOS, QUE DIOS LAS BENDIGA, CUIDE Y PROTEJA, FELICIDADES MAMA ERES EL MEJOR REGALO QUE DIOS ME DIO.

MAMA (TATIANA Y TIMBIRICHE) 
by M. Méndez Guíu / Amparo Rubín
Shu dap daba daba Shu dap daba daba
Que alegría da, decir te a tí, Las cosas que ha sentido El corazón
 Y es que hoy descubrí, Que si soy feliz, Es porque están Mis sueños junto a tí,
 Que alegría da, decir mamá, Sintiendo en las palabras Emoción,
Puedo presumir, De mi gran amor, Tu eres lo mas bello, Que jamas me sucedió
Mamá… Hoy quiero decir te amo, Me pienso robar tus años, Ser tierno ladrón de tí,
Que alegría da, decir te a tí, Las cosas que ha sentido El corazón, Puedo presumir,
De mi gran amor , Tu eres lo mas bello Que jamas me sucedió
 Mamá… Hoy quiero decir te amo, Me pienso robar tus años, Ser tierno ladrón de tí,
 Mamá…. Hoy quero decir te amo, Mi casa serán tus brazos, Yo siempre ladrón de tí,
 Mamá…. Hoy quero decir te amo, Mi casa serán tus brazos, Yo siempre ladrón de tí,
 Yo siempre ladrón de tí, Yo siempre ladrón de tí.

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ARREPIENTETE Y CREE EN EL EVANGELIO (Mc 1, 15)

Cuaresma tiempo de Grande Bendición

“Arrepiéntete y Cree en el Evangelio (Mc 1, 15)( . “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. (Gén 3,19).

La Cuaresma es un tiempo litúrgico de  conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua.  Es un tiempo de arrepentimiento, ayuno, oración y haciendo obras de misericordia con los demás.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y   termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa.  El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. Es un tiempo de sufrimiento y de dolor, de penitencia, pero sobre todo es un tiempo de profunda esperanza, porque quien sufre solo espera estar aliviado,  quien esta siego espera con ansiedad un día pode ve la luz, quien está pobre desea un día llegar a ser rico, quien no posee un trabajo espera por conseguirlo, etc., Por tanto, el dolor, la penitencia, el ayuno, el sacrificio, etc., es un tiempo de profunda esperanza.

La cuaresma es tiempo de esperanza donde esperamos cambiar los malos hábitos y comenzar, o recomenzar a ser mejores. Es pasar de la muerte a la vida, de la tristeza a la alegría, de la crítica y del chisme  a la verdadera oración. San Pablo dice que se trata de, dejar el hombre viejo (pecado) y revestirse del hombre nuevo, Cristo Jesús.

La palabra “CENIZA”, viene del latín "cinis", es producto de la combustión de algo por el fuego. Fue así como adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido contrario, de humildad y penitencia.

El Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las cenizas obtenidas al quemar los ramos usados en el Domingo de Ramos previo. Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- , para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.

Cuando te vas acercando al ministro que te va a imponer la ceniza tu vas escuchando un mensaje del evangelio que se resume en dos expresiones, las cuales realmente te pueden cambiar la vida: "Arrepiéntete y cree en el Evangelio" (Mc1, 15) y "Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver" (Gén 3,19).

La ceniza te recuerdas que como ser humano, eres temporal pero vas que vas en camino hacia la eternidad, hacia la Luz, que es Cristo Jesús. Comienzas recordando que eres polvo, tierra, y terminas creyendo que eres fuego, luz, evangelio. El sábado santo termina la oscuridad total para el ser humano que vive terreno y llega la luz eterna, resurrección. En síntesis el simbolismo de la CENIZA es el siguiente: a) Condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte; b) Situación pecadora del hombre; c) Oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda; d) Resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo.

Son cuatro las acciones y las actitudes especificas que nos mantienen en actitud de vigilancia para poder vivir al Resurrección con Cristo:

† ORACION  

Aprovecha estos días para orar, para platicar con Dios, para decirle que lo quieres y que quieres estar con Él. Puedes leer en la Biblia pasajes relacionados con la Cuaresma y no olvides asistir a la celebración de la Eucaristía.

† AYUNO

Llamamos "ayuno" (latín "ieunium") a la privación voluntaria de comida durante algún tiempo por motivo religioso, como acto de culto ante Dios. En la Biblia el ayuno puede ser señal de penitencia, expiación de los pecados, oración intensa o voluntad firme de conseguir algo.

El ayuno junto con las oración y la caridad, ha sido desde muy antiguo una "practica cuaresmal" como signo de la conversión interior a los valores fundamentales del evangelio de Cristo.

†  CONVERSIÓN

Convertirse es reconciliarse con Dios, apartarse del mal, para establecer la amistad con el Creador. Una vez en gracia , hemos de proponernos cambiar desde dentro (en actitudes) todo aquello que no agrada a Dios

†  ABSTINENCIA

(Del latín abstinencia, acción de privarse o abstenerse de algo) Gesto penitencial. Actualmente se pide que los fieles con uso de razón y que no tengan algún impedimento se abstengan de comer carne, realicen algún tipo de privación voluntaria o hagan una obra caritativa los días viernes, que son llamados días penitenciales

El miércoles de Ceniza y el viernes Santo son días de ayuno y abstinencia como principio obligatorio de conciencia moral y sobre todo como acto de amor y obediencia a Dios, lo cual se refleja en la caridad, amor y perdón con los mas necesitados.

Pero aún te preguntaras y por que o para que ayunar?

El hombre, orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente abusa de ellos. Esta civilización de consumo suministra los bienes materiales no sólo para que sirvan al hombre en orden a desarrollar las actividades creativas y útiles, sino cada vez más para satisfacer los sentidos, la excitación que se deriva de ellos, el placer, una multiplicación de sensaciones cada vez mayor.

Ayunar significa abstenerse de algo. No se trata de renunciar por renunciar: sino para el mejor y más equilibrado desarrollo de sí mismo, para vivir mejor los valores de Dios. Sino de obtener un beneficio o una vivencia mediante el poder de la fe en Cristo Jesús, todo para gloria de Dios, para bien de la Iglesia y para el bien de tu propia alma, que pueda vivir la eterna paz.

Les deseo a todos un tiempo profundo tiempo espiritual de cuaresma en el camino con Cristo Jesús. Les amo en el Señor, P. Rigoberto Gámez, su pastor y hermano en la fe. 

Rev., Rigoberto Gámez, JCD
Enlace del Cardenal para la RCCH

 

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ORACION PARA UN NUEVO AÑO

 

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar un año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en año pasado, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.

Al iniciar un nuevo año detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.

Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.

Amén

Comenzar un año con la fe en Dios y la mirada en el cielo es un buen comienzo. Que cada día de este año sea una nueva experiencia en Cristo.

Tú coronas el año con tus bondades,y tus carretas se desbordan de abundancia. Salmo 65:11

Dije: Enfermedad mía es esta; Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo. Salmo 77:10

 

 

 

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